domingo, 15 de marzo de 2009

La crisis y los créditos

Esta mañana estuve releyendo las transcripciones de la Conferencia Anual de Antiguos Alumnos del Instituto de Empresa del año 2004. El lema fue "Creatividad y Gestión de la Innovación: ideas, personas y redes". Entre los conferenciantes estuvo Muhammad Yunus, el fundador del Banco Grameen, e inventor de los micro-créditos para personas sin avalaes.
La historia de la fundación del Banco Grameen es impresionante y conmovedora. Un profesor de economía en la univesidad de Bangladesh decide romper las reglas de juego de la banca tradicional, prestando dinero, en pequeñas cantidades, a personas sin aval, a las que ningún banco prestaría dinero porque no confiarían en que iban a devolverlo, y tampoco en que pudieran cobrarlo.
Empezó prestando a gente sin aval, pero al final twrmina prestando incluso a mendigos, que obviamente no presentan un plan de negocio, son los propios agentes de Grameen los que proponen ideas de negocio a los mendigos, basadas en sus capacidades y limitaciones.
La situación de estas personas sin aval, y por tanto sin acceso a créditos, me recuerda a la situación actual de las empresas españolas, con dificulatades económicas debido a la crisis, pero sin acceso a créditos por la crisis financiera mundial y la percepción de riesgo por parte de los bancos.
Si aplicasemos el modelo de Yunus a las pequeñas empresas españolas hoy, en vez de prestar dinero a los bancos, o fomentar absurdas obras públicas a través de los ayuntamientos, se estarían concediendo créditos ICO, con el único aval de la facturación antes de la crisis - si la idea de negocio funcionaba antes de la crisis, muy probablemente funcionará después de la crisis. Si se ayuda a las empresas a sortear el problema temporal de 1 a 2 años, se estará evitando un mayor deterioro de la economía.
Las medidas del gobierno están favoreciendo la creación de empresas encaminadas a recibir las subvenciones, en vez de ayudar a la supervivencia de las empresas ya creadas.
Por otra parte, esta adjudicación a través de los ayuntamientos, constituye un riesgo adicional para las empresas, ya que la administración pública es el peor pagador, el que paga más tarde.
Si además de garantizar la supervivencia - o al menos favorecerla - el gobierno quisiera fomentar la creación de nuevas empresas, lo mejor sería reducir las trabas administrativas, y reducir - o al menos aplazar - el pago de impuestos.
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